Edgar Morin (¿Hacia dónde va el mundo?)

CADA UNO DONDE SE ENCUENTRE... Y EN LA LUCHA ENTERA

El general dice a sus tropas: <<Que cada uno haga como si la lucha entera no dependiera más que el él>>. El pensamiento complejo nos dice: cada uno se encuentra comprometido con la lucha entera en el juego de las innumerables interretroacciones.
Sabemos que toda resistencia llama a la autonomía de cada uno y a su toma de responsabilidad personal. Sabemos que todas crisis necesita las cualidades personales de inteligencia e inventiva, y tanto más en cuanto atrae las ilusiones, las drogas ideológicas, las <<chivo-expiaciones>>. Hemos visto que una verdadera revolución no puede ser más que multidimensional y que necesita varios cambios simultáneos. La Revolución del tecer milenio no tiene fórmula, ni receta. Todo puede comenzar no sabemos por dónde, todo debe comenzar por todas partes, por varios lados, hace falta que varios comienzos se operen juntos, se sincronice, se sinergicen, formen torbellino.
Por tanto, allí donde el guión no está ready made, allí donde el azar y la incertidumbre planean sobre los comienzos y los desarrollos, allí donde la iniciativa y la inteligencia vuelven a ser actores, entonces cada uno, donde se encuentre, en su lugar propio, debe sentirse concernido de nuevo. Cada uno debe comenzar a comenzar, aunque sea consigo mismo. Como dice a su manera G. Leakey (Strategy for a living revolution): <<Somos criaturas del viejo sistema, que queremos, sin embargo, ayudar a construir el nuevo sistema: uno de nuestros programas debe ser nosotros mismos>>.
Cada uno actúa y interactúa, inconscientemente, en el devenir. La desaparición del mesías histórico restituye a todos y a nadie, a cada <<buena voluntad>>, su rol y su misión. Cada uno se encuentra desde este momento conminado, no ya a delegar su fe en el Partido portador de Verdad histórica, sino a acceder a la conciencia genérica y general de la humanidad. Aquí volvemos a encontrar en bucle los problemas fundamentales de los que trata este libro: cómo saber ver, saber pensar, saber pensar el propio pensamiento, saber actuar, y esto, no sólo por sí mismo, sino por la tarea más grandiosa jamás encontrada por el hombre: la lucha simultánea contra la muerte de la especie humana y por el nacimiento de la humanidad.

Francisco Alonso-Fernández ( El talento creador)

El pintor de nuestros días se ha sumergido en los estratos profundos de la personalidad para desde allí, tratar de expresarse y comunicarse con los demás, prescindiendo de la realidad exterior objetiva. Es el triunfo de la subjetividad sobre la realidad ambiental. El pintor moderno ha optado por el vértigo y la zozobra del mundo subjetivo y personal a la vez que ha renunciado al sosiego de la imitación. Esta elección representa quizá la impronta más característica común de los modernos pintores.
Siempre ha habido un componente subjetivo irracional en la obra de arte; lo que ha variado es la dosis y la orientación del énfasis. Antes en la pintura académica u oficial, mal llamada realista, porque toda obra de arte encierra necesariamente un exponente creativo personal, la dosis de lo subjetivo irracional era mínima. Con esta mayor inclinación posológica a la irracionalidad y la subjetividad, la moderna pintura está haciendo frente a la mentalidad tecnocrática.
La postura del moderno pintor se instala en la antípoda del sobrerracionalismo, el hedonismo y la discomunicación, constelación de rasgos que prevalece hoy en nuestro ambiente sociocultural.
He aquí la grandeza del pintor moderno -y cuando hablo de pintor moderno me refiero al pintor de las últimas décadas- formulada con un sentimiento estético polivalente y flexible: es un renovador de los rasgos psicosociales, un auténtico inconformista que muchas veces puede sentirse como un cuerpo extraño no digerido por las circunstancias socioculturales en las que está inmerso.

Stefan Zweig (Erasmo de Rotterdam) Triunfo y tragedia de un humanista


En la historia de las rebeliones y estadillos violentos nunca han sido peligrosos sin la guía de un orden espiritual efectivo (hasta que la violencia instintiva no se pone a su servicio de una idea o bien una idea no la pone a su servicio, no hay sino tumultos, revoluciones sangrientas y destructivas, pues una cuadrilla sólo se convierte en partido si tiene una consigna, en ejército si se organiza, en movimiento si tiene un dogma). Todos los grandes conflictos violentos de la humanidad se deben menos al afán genético de violencia que a la existencia de alguna ideología que la desata contra otra parte de la humanidad. Es el fanatismo, este bastardo de espíritu y violencia, el que quiere imponer al universo entero la dictadura de una manera -la propia- de pensar como la única fe y la única forma de vida permitidas, con lo que divide la comunidad humana en enemigos y amigos, partidarios y adversarios, héroes y criminales, creyentes o herejes. Al reconocer sólo su sistema y admitir sólo su verdad: el fanatismo tiene que hacer uso de la violencia para reprimir cualquier manifestación de diversidad, una diversidad fruto de la voluntad de Dios. No son la represión violenta de la libertad de espíritu y de opinión, la Inquisición y la censura, la hoguera y el patíbulo lo que ha traído la violencia al mundo, sino el fanatismo inflexible, este genio de la parcialidad y enemigo jurado de la universalidad, este prisionero de una sola idea que siempre intenta arrastrar al mundo entero a su prisión y encerrarlo en ella.


Ernesto Sabato (El túnel)

En la época que yo tenía amigos, muchas veces se han reído de mi manía de elegir siempre los caminos más enrevesados; yo me pregunto por qué la realidad ha de ser simple. Mi experiencia me ha enseñado que, por el contrario, casi nunca lo es y que cuando hay algo que parece extraordinariamente claro, una acción que al parecer obedece a una causa sencilla, casi siempre hay debajo móviles más complejos. Un ejemplo de todos los días: la gente que da limosna; en general, se considera que es más generosa y mejor que la gente que no la da. Me permitiré tratar con el mayor desdén esta teoría simplista. Cualquiera sabe que no se resuelve el problema de un mendigo (de un mendigo auténtico) con un peso o un pedazo de pan: solamente se resuelve el problema psicológico del señor que compra así, por casi nada, su tranquilidad espiritual y su título de generoso. Júzguese hasta qué punto esa gente es mezquina cuando no se decide a gastar más de un peso por día para asegurar su tranquilidad espiritual y la idea confortante y vanidosa de su bondad. ¡Cuánta más pureza de espíritu y cuánto más valor se requiere para sobrellevar la existencia de la miseria humana sin esta hipócrita (y usuaria) operación!


Boris Cyrulnik (Los patitos feos) La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida

El humor no es cosa de risa

<<La esencia del humor reside en el hecho de que uno se ahorra los afectos a los que habría debido dar lugar una determinada situación, y en que uno se sitúa por encima de esas manifestaciones emocionales gracias a una broma>>, decía Freud.
La emoción evitada habría podido ser dolorosa, ya que el acontecimiento ha sido cruel. Sin embargo, el modo de representarlo al contarlo o al remedarlo mediante la mímica modifica el sufrimiento y lo transforma en sonrisa. En nuestros días, para parecer muy científicos, formularíamos la idea de otro modo, hablaríamos de la <<reorganización cognitiva de la emoción asociada a la representación del trauma>>. Sin embargo, si aceptamos los beneficios de la simplicidad, diremos sin embages que el humor es liberador y sublime, que es <<la invulnerabilidad del yo que se afirma, y que no sólo se niega a permitir que se imponga el sufrimiento que proviene del exterior, sino que incluso consigue hallar la forma de convertir las circunstancias traumatizantes en un cierto placer>>.

José Ramón Ayllón (Antropología filosófica)


Patologías del progreso

Un personaje de Alejando Casona protestaba así contra cierta aplicación del capitalismo salvaje:

Cuando eras niño pobre rondabas los muelles buscando plátanos podridos para saciar tu hambre, Treinta años después hacías arrojar al mar centenares de vagones de plátanos para hacer subir los precios. ¿ Como llamarían a eso los niños hambrientos que siguen rondando los muelles?

Lo que Casona no pudo saber es que Europa y Estados Unidos gastan muchos miles de millones de euros y de dólares en almacenar y destruir productos alimenticios que no se consumirán jamás, o premian la improductividad de sus campesinos con subvenciones que superan ampliamente el total de la ayuda humanitaria al Tercer Mundo. Desde hace décadas, el mundo produce cereales suficientes para alimentar a una población tres veces superior a la actual, pero muchos millones de personas mueren de hambre cada año.

Miguel Delibes (El mundo en la agonía)

El verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la Naturaleza, ni en sostener a un tercio de la Humanidad en el delirio del despilfarro mientras otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en crisis, y establecer las relaciones hombre naturaleza en un plano de concordia.

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