Gary Cox (Cómo ser un existencialista) O cómo tomar el control, ser auténtico y dejar de poner excusas


¿Qué es el existencialismo?

Las personas no pueden renunciar a su libertad, nunca. No pueden hacer de sí mismas objetos gobernados por la causalidad del mundo físico porque el proyecto mismo de renunciar a su libertad y convertirse en objetos gobernados por la causalidad ha de ser una elección libre de cada una de ellas. Una persona no puede convertirse en una entidad completamente determinada por el mundo, pues no importa cuándo o cómo lo intente siempre estará eligiendo hacerlo. Una persona no puede nunca no elegir, pues como dice Sartre, <<no elegir es, de hecho, elegir no elegir>>. La libertad de una persona no consiste en un desprenderse de toda obligación, una especie de libertad hippy, consiste en la responsabilidad permanente de tener que elegir quién es a través de las acciones que elige realizar en respuesta a la adversidad y la resistencia de su situación. En opinión de los filósofos existencialistas radicales, la responsabilidad de tener que elegir no tiene fin.


Cómo no ser un existencialista

Kierkegaard, el filósofo existencialista, escribe acerca de las personas que sufren de lo que él denomina <<locura objetiva>>. Las personas con locura objetiva no existen realmente porque se han perdido por completo en la objetividad al preocuparse en exceso por los hechos, al punto de considerarse a sí mismas sólo un hecho más. Kierkegaard compara la <<locura objetiva>> con la la <<locura subjetiva>>, que es lo que comúnmente se entiende por locura. Para Kierkegaard, la persona que sufre de locura objetiva es mucho menor humana, tiene mucha menos alma, que quién sufre la locura subjetiva. El loco subjetivo es demasiado humano, su locura revela su alma viva.
Un buen ejemplo de loco subjetivo es Don Quijote, Un buen ejemplo de loca objetiva es la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, aunque la mayoría de los políticos encajan en la descripción. En cierto sentido, Don Quijote es mucho más real como personaje de ficción que Thatcher como personaje real. Escribe Kierkegaard: <<Evitamos asomarnos a los ojos de un loco (con locura subjetiva) para no vernos forzados a sondear las profundidades de su delirio; pero no nos atrevemos a mirar a un loco (con locura objetiva) en absoluto por temor a descubrir que sus ojos son de vidrio y que su pelo está hecho de retazos de moqueta, en pocas palabras, que es un producto artificial>>.


Cómo ser auténtico

Había una vez una mujer cuyo padre falleció. Como era de ese tipo de mujeres que insisten en ser optimistas y despreocupadas, cuando sus amigos le daban sus condolencias ella replicaba que esperaba que a ellos nunca les ocurriera lo mismo. Pero, por supuesto, excepto los hijos que mueren antes, la personas por lo general han de sufrir la muerte de sus padres. Si esto parece algo que no es apropiado mencionar, ello se debe a la influencia de la mala fe. Encontrar ofensiva la dura realidad es una de las expresiones más comunes de la mala fe. Como hemos dicho, la mala fe es ignorancia deliberada. La mala fe es una estrategia para sobrellevar la vida que ayuda a las personas a evitar lo que de otro modo sería una angustia abrumadora. Y si esto es cierto, habría que reconocer que, irónicamente, existe cierto tipo de sabiduría en la ignorancia deliberada de quienes carecen del valor para enfrentar la dura realidad de la condición humana.

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