Susan George (Informe Lugano*)

El pilar psicológico

El último pilar está estrechamente relacionado con los asuntos de carácter ético-ideológico antes expuestos. No obstante, las psicologías individual y de grupo, la <<batalla por los corazones y las mentes>>, merecen un lugar propio, pues debidamente encauzadas, pueden contribuir a crear una atmósfera favorable para las hostilidades intergrupales, que a su vez, propicien la reducción de la población. Paradójicamente, la psicología individual puede también aumentar la difusión de la globalización.
La herramienta psicológica más útil creada para estos fines es la política de identidad, como ha venido a llamarse en Occidente. Lo ideal es que los individuos de todo el mundo se identifiquen con fuerza con un subgrupo étnico, sexual, lingüístico, racial o religioso en detrimento de su autodefinición como nacionales de un país o incluso como miembros de una clase social o casta profesional de esa nación, y mucho menos como parte de la raza humana. Cada persona debe sentirse primero miembro de un grupo estrictamente definido, y sólo de forma secundaria, trabajador, miembro de la comunidad, padre, y ciudadano nacional o internacional. Hay que alejar activamente la noción de ciudadanía, en cualquier nivel.
Parte de la ofensiva ética-ideológica expuesta debe dedicarse a proporcionar apoyo material y moral a los portavoces más articulados y agresivos de los particularismos sexuales, raciales, religioso o étnicos. Estos han de tener también un acceso generoso a los medios de comunicación dirigidos específicamente a cada grupo, que habrá que crear y financiar cuando surjan de forma espontánea.
Buscamos, por así decir, fundamentalistas y supremacistas negros, blancos, marrones y amarillos; homosexuales, lesbianas, feministas y falocráticos; judíos, cristianos, hindúes y musulmanes, así como profesionales vulnerables y menospreciados (desde policías hasta camioneros, todos los cuales tendrán sus propios periódicos, revistas, radios, televisiones y páginas web, y todos los cuales estarán preocupados, por encima de todo, por sus derechos. Estos derechos han de concebirse y defenderse con vehemencia, no sólo en negativo ( es decir, el derecho a no ser objeto de acoso, violencia o discriminación), sino también en afirmativo (es decir, el derecho a recibir un trato especial en el nombre de errores pasados o presentes, reales o imaginarios), incluso al derecho a un Estado separado.

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El Informe Lugano es la publicación, por parte de Susan George, de un informe elaborado por nueve expertos mundiales sobre los peligros que debería afrontar el sistema capitalista en el siglo XXI, así como las posibles soluciones para asegurar su continuidad.


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