Byung-Chul Han (Psicopolítica)

Shock

El libro La estrategia del shock, en el que Naomi Klein desarrolla una teoría conspirativa, tiene como primer protagonista a <<Doctor Shock>>. Se refiere al psiquiatra de Montreal Ewen Cameron. Este doctor creía poder eliminar lo malo en el cerebro por medio de la administración de choques eléctricos y construir a partir de esta tabula rasa nuevas personalidades. Mediante electrochoques ponía a sus pacientes en un estado caótico, fundamento para el renacimiento como el sano ciudadano modélico. Cameron concibió estos actos de destrucción como una especie de creación. El alma era entregada a una <<desintegración>> y una <<nueva impregnación>> violenta. Debía ser formateada y reescrita.

Cameron construyó un panóptico con cámaras de aislamiento en el que llevaba a cabo los más crueles experimentos con los hombres. Eran similares a cámaras de tortura. Durante más de un mes se trataba a los pacientes con fuertes electrochoques. Así se borraba su memoria. Al mismo tiempo, se les suministraba drogas que alteraban la conciencia. Se les introducían los brazos en tubos de cartón para evitar que sintieran el propio cuerpo y que se confrontaran con su propia imagen. Además, se sustraían sus sentidos de las impresiones mediante un sueño inducido con medicamentos. Solo se los despertaba para comer y defecar. Se les mantenía en este estado hasta 30 días. Se indicó al personal hospitalario que prohibiera hablar a los pacientes. El hospital de Cameron era un panóptico mucho más cruel que el benthamiano.

Las investigaciones de Cameron estaban financiadas por la CIA, y tuvieron lugar durante la Guerra Fría. Apasionado anticomunista, Cameron creía que con sus experimentos participaba en la lucha. Comparaba a sus pacientes con los presos comunistas en el interrogatorio. De hecho, sus prácticas se parecían a las técnicas de un interrogatorio. Y las investigaciones tenían relación con el lavado de cerebro y la lucha ideológica durante la Guerra Fría. Se basaban en la representación maniquea de lo bueno y lo malo. Lo malo debía ser erradicado, subsanado y sustituido por lo bueno. Y la negatividad de la defensa inmunológica frente al otro o al enemigo determinaba las prácticas de Cameron. El mismo Cameron, en calidad de Dr. Shock, era un fenómeno de la época inmunológica. El shock, en cuanto intervención inmunológica, estaba dirigido al otro, al extranjero o al enemigo. Tenía que desarmarlo para volver a imprimir su alma con otra ideología y otra narración.

El segundo protagonista de Naomi Klein, el segundo Dr. Shock, se llama Milton Friedman, el teólogo del mercado neoliberal. Naomi Klein desarrolla una analogía entre ambos. Para Milton Friedman, el estado social de shock tras una catástrofe es la oportunidad, incluso el instante supremo, para la nueva impregnación neoliberal de la sociedad. El régimen neoliberal, por tanto, opera con el shock. El shock desinpregna y vacía el alma. Desarma a la sociedad hasta el punto de que se someta voluntariamente a una reprogramación radical. Mientras los hombres aún están paralizados, traumatizados por la catástrofe, se someten a una reprogramación neoliberal:

               La misión de Friedman, como la de Cameron, se basaba en el sueño de regresar a un estado de salud natural donde todo estaba en equilibrio, antes de que las inferencias humanas crearan patrones de distorsión. Si Cameron soñaba con eliminar los patrones de la sociedad y devolverla a un estado de capitalismo puro, purificada de toda interrupción como pudieran ser las regularizaciones del gobierno, las barreras arancelarias o los intereses de ciertos grupos, también al igual que Cameron, Friedman creía que cuando la economía estaba distorsionada, la única manera de alcanzar el estado previo era infligir deliberadamente dolorosos shock: solo una medicina amarga podía borrar todas esas distorsiones y pautas perjudiciales.

Por su teoría del shock, Naomi Klein es incapaz de ver la verdadera psicopolítica neoliberal. La terapia de shock es una técnica genuinamente disciplinaria. Solo en la sociedad disciplinaria se producen intervenciones psiquiátricas violentas de este tipo. Estas intervenciones son propias de las medidas coactivas biopolíticas. En cuanto psicodisciplinas, tienen un carácter ortopédico. La técnica del poder neoliberal no ejerce ninguna coacción disciplinaria. Los efectos del electrochoque son sustancialmente diferentes de la psicopolítica neoliberal. En efecto del electrochoque se debe a la paralización y a la aniquilación de los contenidos psíquicos. La negatividad es su rasgo definitorio. La psicología neoliberal está dominada por la positividad. En lugar de operar con amenazas, opera con estímulos positivos. No emplea la <<medicina amarga>> sino el me gusta. Lisonjea al alma en lugar de sacudirla y paralizarla mediante shock. La seduce en lugar de oponerse a ella. Con mucha atención toma nota de los anhelos, las necesidades y los deseos, en lugar de <<desimpregnarlos>>. Con la ayuda de pronósticos, se anticipa a las acciones, incluso actúa antes que ellas en lugar de entorpecerlas. La psicopolítica neoliberal es una política inteligente que busca agradar en lugar de someter. 

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Más allá del sujeto

A la <<naturalización del hombre>>, según Nietzsche, pertenece <<la disposición por lo absolutamente repentino y contrariador>>. Todo acontecimiento que destruye lo válido hasta el momento, el orden existentes, es tan imprevisible y repentino como un acontecimiento natural. Escapa a todo cálculo y predicción, Simplemente da lugar a un estado totalmente nuevo. El acontecimiento pone en juego una afuera que hace surgir al sujeto y lo arranca de su sometimiento. Los acontecimientos representan ruptura y discontinuidad que abren nuevos espacios

Siguiendo a Nietzsche, Foucault se aferra a esa idea de la historia que <<deja aparecer el acontecimiento en su radical singularidad>>. Por <<acontecimiento>> entiende Foucault la <<inversión de las correlaciones de fuerza>>, el <<derrocamiento de un poder, la modificación de una lengua y su uso hasta el momento por los otros hablantes>>. En él, se habla de repente otra lengua. Abre una fisura en la certeza dominante hasta el momento al invocar una constelación totalmente diferente del ser. Los acontecimientos son vueltas en las que se produce un vuelco, una caída del dominio. Un acontecimiento deja encontrar en su lugar algo que faltaba en el estado anterior. 

Frente a la vivencia, la experiencia radica en una discontinuidad. Experiencia significa transformación. En una conversación Foucault hace la observación de que la experiencia de Nietzsche, Blanchot y Bataille sirve para <<arrancar al sujeto de sí mismo, de manera que no sea el mismo o sea llevado a su destrucción o disolución>>. Ser-sujeto significa estar-sometido. La experiencia lo arranca de su sometimiento. Se opone a la psicopolítica neoliberal de la vivencia o de la emoción que anuda al sujeto todavía más al estar sometido. 

Con Foucault se puede concebir el arte de la vida como una praxis de la libertad que genera una forma de vida totalmente distinta. Se desarrolla como una des-psicologización: <<El arte de la vida significa matar la psicología y generar a partir de sí mismo y de la relación con otros individuos, esencias, relaciones, cualidades que no tiene nombre>>. El arte de la vida se opone al <<terror psicológico>> que se impone en pos de la subjetivación. 

La psicopolítica neoliberal es la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos. El arte de la vida como praxis de la libertad tiene que adoptar la forma de una des-psicologización. Desarma la psicopolítica como medio de sometimiento. Se des-psicologiza y vacía al sujeto a fin de que quede libre para esa forma de vida que todavía no tiene nombre.

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