Federico Mayor Zaragoza (Delito de silencio) Ha llegado el momento. Es tiempo de acción

INTRODUCCION
Ha llegado, por fin, el momento de los pueblos, de las mujeres y hombres del mundo entero que tomen en sus manos las riendas de su destino. Ha llegado el momento de no admitir lo inadmisible. De alzarse. De elevar la voz y tender la mano.

¡BASTA!
Ha llegado el momento de la movilización ciudadana frente al <<gran dominio>> (económico, energético, militar, mediático), de tal modo que se inicie sin demora la gran transición desde una economía de especulación y guerra (4.000 millones de dólares al día en armas y gastos militares al tiempo -no me cansaré de insistir en ello- que mueren de hambre más de 70.000 personas) a una economía de desarrollo global sostenible que reduzca rápidamente los enormes desgarros, las asimetrías sociales y el deterioro progresivo (que puede alcanzar límites irreversibles) del entorno ecológico.

RELEYENDO LA DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Todos iguales en dignidad: sea cual sea el color de la piel, el género, la creencia que profesamos, la ideología.

Miedo
Ha llegado el momento de reaccionar frente a quienes pretenden que el mundo sea, simplemente, un inmenso mercado, y los habitantes de la tierra tan sólo consumidores.

Rebelión
Hasta que un día, después de años y años de democracias frágiles y maniobreras, llega la posibilidad, con la moderna tecnología de la comunicación, de construir en el ciberespacio lo que hasta ahora se ha podido evitar en la <<vida real>>.

Libertad
De eso modo, en menos tiempo del que muchos calculan, el siglo XXI será -¡ya era hora!- el siglo de la gente, el siglo de la fuerza de la razón y nunca más de la razón de la fuerza, el siglo del principio de la cultura de la paz en lugar de la cultura de la guerra...

CATÁSTROFES NATURALES O PROVOCADAS: UN NUEVO CONCEPTO DE SEGURIDAD
La gran diferencia con la situación actual es el vacío espiritual, intelectual, anímico, que rinde y paraliza a mucha gente, pues se ha pretendido -y en buena medida conseguido- que todo el espacio se llene de entretenimiento, de bienes materiales, de pasatiempos... de personas dóciles y resignadas que permiten que su vida discurra a golpe de acontecimientos supranacionales que se presentan como inexorables.

INMENSO PODER MEDIÁTICO. REACCIONAR SIN DEMORA
Determinados deportes y deportistas, actrices y actores -muchos de ellos en manos de sus <<apoderados>> -ocupan exagerados espacios en las antenas, pantallas o periódicos, originando pertenencias incluso fanáticas, como las que se sienten por ciertos clubes que llegan a convertirse -con independencia de la calidad de los jugadores y de los éxitos que alcanzan- en la motivación central no sólo del esparcimiento, sino de la vida misma de muchas personas.

DE SÚBDITOS A CIUDADANOS, LA GRAN TRANSICIÓN
El porvenir está por hacer. El futuro debe inventarse venciendo la inercia de quines se obstinan en querer resolver los problemas de mañana con recetas de ayer,. Muchas cosas deben conservarse. Pero otras deben cambiarse. Y hay que atreverse.

¿EL MUNDO TIENE ARREGLO?
Será aplicando soluciones preconizadas por gente fiable: <<En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento>> (Albert Einstein). Y otra: <<Todo cambio es posible... Ningún desafío se halla fuera del alcance de la creatividad humana>> (John F. Kennedy).
José Monleón, en su excelente ensayo Crisis, cultura y democracia, cita a Amin Maalouf cuando escribe: <<La Humanidad está haciendo frente a peligros previamente desconocidos que requieren soluciones globales previamente desconocidas>>.

¡LA INCONTENIBLE MAREA DEL CIBERESPACIO HA COMENZADO!
La movilización popular se ha iniciado.
Los que siguen especulando en los estertores de la <<globalización>>, los de Davos... están, en general, fuera de la nueva realidad: los ciudadanos empiezan a expresarse a través de la moderna tecnología de la comunicación. El tiempo de la resignación y del silencio ha concluido.

DELITO DE SILENCIO
En Salobreña, al atardecer de agosto de 1994, escribí frente al mar:

Delito
de silencio.
Tenemos que convertirnos
en la voz
de la gente
silenciada.
En la voz
que denuncia,
que proclama
que el hombre
no está en venta,
que no forma parte
del mercado.
En la voz
que llegue fuerte y alto
a todos los rincones
de la tierra.
Que nadie
que sepa hablar
siga callado.
Que todos los que puedan
se unan
a este grito.

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