Gilles Deleuze (Dos regímenes de locos) Textos y entrevistas (1975-1995)

¿Qué es el acto de creación?

Yo también querría plantear preguntas. A ustedes y ami mí mismo. Sería algo del tipo: ¿qué hacen ustedes exactamente cuando hacen cine? Y yo, ¿qué hago exactamente cuando hago filosofía?

Podría plantear la pregunta de otra manera: ¡qué es tener una idea en el cine? Si se hace o se quiere hacer cine, ¿qué significa tener una idea? ¿Qué sucede cuando decimos: "Mira, tengo una idea"? Porque, por un lado todo el mundo sabe que tener una idea es un acontecimiento que ocurre raramente, una especie de fiesta, algo poco corriente. Y además, por otro lado, no es algo general. No tenemos ideas en general. Una idea -igual que quien la tiene- es algo ya abocado a tal o cual dominio. Se trata de una idea para una pintura, o para una novela, o para la filosofía, o para la ciencia. Y, evidentemente, la misma persona no puede tener todas esas ideas. Hay que tomar las ideas como potenciales ya inscritos en tal o cual modo de expresión e inseparables de ese modo de expresión, aunque nadie pueda decir que tiene una idea en general. En función de las técnicas que conozco puedo tener una idea en tal o cual dominio, una idea para el cine o una idea para la filosofía. 

Vuelvo a partir, pues, del principio de que yo hago filosofía y ustedes cine. Admitido esto, sería demasiado fácil decir que la filosofía se apresta a reflexionar sobre cualquier cosa, ¿por qué no podría reflexionar sobre el cine? Esto es una estupidez. La filosofía no está hecha para reflexionar sobre lo que sea. Si tratamos a la filosofía como un poder de "reflexionar sobre", bajo la apariencia de concederle demasiado, de hecho se lo negamos todo. Pues nadie tiene necesidad de filosofía para reflexionar. Los únicos efectivamente capaces de reflexionar sobre el cine son los cineastas o los críticos cinematográficos, o los cinéfilos. Estas personas no necesitan de la filosofía para reflexionar sobre el cine. La idea de que los matemáticos necesitan de la filosofía para reflexionar sobre las matemáticas es una idea cómica. Si la filosofía tuviera que servir para reflexionar sobre cualquier cosa no tendría razón alguna para existir. Si hay filosofía es porque tiene su propio contenido.

Es algo muy simple: la filosofía también es una disciplina de creación, tan inventiva como cualquier otra disciplina, y consiste en crear o en inventar conceptos. Los conceptos no existen ya hechos en una especie de cielo en el cual esperarían a que el filósofo los alcanzase. Los conceptos hay que fabricarlos. Ciertamente, no se pueden fabricar así como así. Uno no se dice a sí mismo un buen día: "Vamos, voy a inventar tal concepto", como tampoco un pintor se dice así mismo un día "Voy a hacer un cuadro así", o un cineasta "Voy a hacer tal película", Es preciso que haya una necesidad, tanto en filosofía como en los demás órdenes, si no, no hay nada que hacer. Un creador no es un sacerdote que trabaja por placer, Un creador no hace más que aquello de lo que tiene necesidad absoluta. Sólo hace falta que esta necesidad -que, cuando existe, es algo muy complejo- haga que el filósofo (y en este punto sé de qué se ocupa) se proponga inventar, crear conceptos y no reflexionar sobre el cine.

Digo que hago filosofía es decir, que intento inventar conceptos. Cuando digo que ustedes hacen cine, ¿Qué hacen ustedes? Lo que ustedes inventan no son conceptos -no es su oficio- sino bloques de movimiento-duración. Si se fabrica un bloque de movimiento-duración, quizá se haga cine. No es cuestión de invocar una historia, o de revocarla. Todo tiene una historia. También la filosofía cuenta historias. El cine cuenta historias con bloque de movimiento-duración. La pintura inventa un tipo de bloques de un tipo completamente distinto. No son bloques de conceptos ni tampoco de movimientos-duración, sino bloques de líneas-colores. La música inventa otro tipo de bloques, también particulares. Junto a todo ello, la ciencia no es menos creadora. No veo esa gran oposición entre la ciencia y las artes.

Si le pregunto a un científico lo que él hace, resulta que también inventa. No descubre -el descubrimiento se da, pero no es lo que define una actividad científica en cuanto tal- sino que crea tanto como un artista. No es nada complicado, un científico es el que inventa o crea funciones. Solo él lo hace. Un científico en cuanto tal no tiene nada que ver con los conceptos. Es incluso por ello por lo que -afortunadamente- hay filosofía. Por el contrario, hay algo que sólo el científico sabe hacer: inventar y crear funciones. ¿Qué es una función? Hay función cuando existe una regla de correspondencia entre al menos dos conjuntos. La noción básica de la ciencia -y esto no es reciente, sino que sucede hace largo tiempo- es la noción de conjunto. Un conjunto no tiene nada que ver con un concepto. Cuando se ponen dos conjuntos en una relación de correspondencia reglada se obtienen funciones, y puede decirse que se hace ciencia.

Si cualquiera puede hablar con cualquiera, si un cineasta puede hablar a un científico, y un científico puede tener algo que decir a un filósofo y viceversa, ello sucede en función de la actividad creadora de cada uno de ellos. No porque en este punto pueda hablarse de creación -la creación es más bien algo extremadamente solitario- sino que en en nombre de mi creación como yo puedo tener algo que decirle a alguien. Cuando reúno todas esas disciplinas que se definen por la actividad creadora, diría que tiene un límite común. El límite común a todas estas series de invenciones, invención de funciones, invención de bloques de duración-movimiento, invención de conceptos, es el espacio-tiempo. Si todas las disciplinas se comunican, ello sucede en el nivel de aquello que nunca puede liberarse por sí mismo y que está como inscrito en toda disciplina creadora, a saber, la constitución de espacio-tiempo.

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