Arcadi Espada (Nos duele Catalunya) 15 españoles con "seny"

ENTREVISTA REALIZADA POR BEGOÑA MARTÍN

-¿Cree que era predecible la deriva secesionista que ha tomado Catalunya?

Para mí no ha sido ninguna sorpresa. El nacionalismo forma parte de su esencia y lleva arraigado allí desde los años 80. Y no lo digo ahora. Me ha tocado escribir durante 30 años sobre este asunto y ami opinión nunca ha cambiado. El nacionalismo siempre ha tenido una idea contraria a España y al Estado, y han trabajado en ello hasta que lo han conseguido. No han logrado la destrucción de España, pero sí llegar al final de su modelo.

-¿Y en su opinión es un proyecto viable?

Creo que el Estado es una institución muy fuerte, compleja y sólida y, más allá de quién esté al mando, sea Rajoy o cualquier otro, existe una inercia que le lleva a cumplir con sus obligaciones. Sería una sorpresa que se materializara este proceso segregacionista. Creo que el proyecto de los sectores nacionalistas va a acabar en fracaso. Pero este proyecto político, sometido a las presiones sociológicas, culturales y morales, va a dejar heridas en la relación entre los españoles. Los insultos y vejaciones que los nacionalistas han propiciado al resto de los españoles son obvias.

-La corriente independentista nunca había encontrado tanto apoyo. Cree que era predecible la deriva secesionista que ha tomado Catalunya. ¿Por qué ahora?

El proceso se ha acelerado, pero eso no quiere decir que haya empezado ahora. Lleva mucho tiempo ejercitándose. Y en este momento ha llegado al final. Muchas veces nos hemos preguntado cuándo se podría fin a este conflicto competencial. Pues ya ha sucedido. Porque el reto que plantea el nacionalismo no tiene negociación posible. O se hace el referéndum o no se hace. O se declara la independencia o no. No existen términos medios. Se ha planteado un desafío al Estado que no se puede resolver. Se ha llegado a un estado de delirio en el que el propio concepto de política se ha evaporado, y al esfumarse ha quedado un tratamiento desigual entre los políticos que han perdido el norte. Esperamos que no lo pierda también el Estado.

-¿Cree que a Artur Mas le interesaba llegar a este punto?

CIU ha sido la principal beneficiaria de este proceso. Ha gestionado muy bien el hartazgo de los ciudadanos para ponerlos al servicio de unos intereses delirantes. Su objetivo es romper el Estado nacional a través de la famosa teoría del derecho a decidir. Cuando alguien propone la rotura de un Estado son los ciudadanos los que tienen que elegir. Esto tan evidente no es tenido en cuenta. El Estado ha proporcionado a Catalunya la máxima capacidad de autogestión de su historia. Es ridículo que vaya a cederle parte de su territorio sin que todos los ciudadanos opinen sobre ello.

-¿La independencia sería viable económicamente?

Sí, pero al precio de una o dos generaciones de sacrificio, de caída notable del nivel de vida. Habría muchas generaciones sacrificadas en aras de la idea mitológica de la libertad y la independencia. Todo el mundo tiene el derecho a tener fantasías, pero no deben ser obligatorias para el resto de los ciudadanos. No hace falta ser economista para saberlo.

-Usted lleva más de 30 años escribiendo en los medios. ¿Cree que hay suficiente pluralidad informativa?

Catalunya es la productora principal de telebasura. Y a la gente le gusta. Cómo  no vamos a pensar que no hay política basura. La política basura, como la televisión basura, entretiene. Consiste en decir a los catalanes que son los mejores y que todos sus males provienen de los españoles.

-Entre los políticos que hay en el Parlament, ¿vislumbra a algún posible "mesías" o, como lamenta Albert Boadella, Catalunya es irrecuperable?

La inmensa mayoría de los políticos catalanes son nacionalistas y desde ese punto de vista son irrecuperables, como bien dice Albert. Pero representan una pequeña gota de agua en su historia. A mí me da igual lo que ocurra dentro de 30 o 40 años. Estaré muerto o me faltará muy poco. La única desgracia para mí es haber tenido que vivir esas mentiras, esa mitología, que ofende la razón.

-¿Se ha planteado irse de Barcelona?

Sí, sí, constantemente. En realidad vivo en Barcelona porque no tengo ningún sitio mejor al que ir. A mí me pasa lo que apuntaba Cánovas: soy español porque no puedo ser otra cosa, y soy catalán por lo mismo. Yo me hubiera marchado hace muchísimos años. La comunidad tiene algunos valores: se come muy bien, se pasea muy bien, tiene mar...pero no tengo ningún interés especial en vivir allí. Si no me he ido es porque nadie me ha dado la posibilidad de vivir mejor. Si me hubieran ofrecido un trabajo más atractivo en Australia, me habría marchado.

-¿El nacionalismo nunca le ha impedido desarrollar su profesión con libertad?

En absoluto. Es más, realmente yo me he provechado del nacionalismo porque he escrito mucho en contra de él. Es uno de los temas de mi vida. Reconozco que se trata de un asunto pequeño, pero no se puede elegir, como tampoco se selecciona a las familias. A mí me ha tocado un debate intelectualmente mezquino pero he hecho lo que podido. Si hubiera vivido en Madrid habría ganado mucho más dinero y mi vida sería intelectualmente más confortable.

-Entonces...

Nadie me ha llamado para decirme que me va a pagar más. Yo me muevo exclusivamente por dinero. El dinero es la única moral que he tenido y es con la que más o menos puedes sobrevivir, también desde el punto de vista ético. Cuando me echaron de la universidad Pompeu Fabra, donde estaba trabajando hace dieciocho años, dejé de cobrar un sueldo catalán. Aquél fue el último. Desde entonces todo mi dinero proviene de empresas que en su mayoría no son catalanas. Yo estoy en Barcelona como si estuviera en Mozanbique, me da igual. No tengo especial apego a ninguna parte. Vivo donde hay dinero.

-Pero no desarrolla su vida en una burbuja...El ambiente le afectará. 

En Catalunya hay mucha gente que piensa como yo. La idea de que todos somos afines a Artur Mas es errónea.

-Si se independizara Catalunya, ¿qué haría?

Es como si me preguntara qué haría si fuera miope. Estas situaciones de laboratorio son absurdas. Catalunya no se va a independizar de España así que no vamos a perder el tiempo con ese dilema. Son un país de narcisos y creen que no hay nada mejor en el mundo que lo suyo. Con el debate que se ha generado ya están obteniendo beneficios. No hay nada mejor que Artur Mas que aparecer en el New York Times. Al País Vasco también le gustaba salir de vez en cuando en ese periódico, aunque fuera por ETA y no por Arzak.

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