James Harkin (Carburante intelectual) Las ideas clave de nuestro siglo

LA ECONOMÍA DE ASISTENCIA
En la economía venidera, basada en el DFY (do for you, o <<hágalo usted mismo>>), en sustitución del DIY (do it yourself), muchos de nosotros preferiremos, al decir de Maxmin y Ziboff, encargar a terceros la gestión de nuestras vidas y pagaremos con gusto semejante privilegio. Tan significativo resulta, en su opinión, este cambio, que podemos considerar que estamos siendo testigos de la transición a un nuevo estadio del capitalismo: el abandono de la economía de servicios y la adopción de una economía de asistencia. En ésta, las compañías se asociarán para formar colosales federaciones que tendrán por objeto asumir la responsabilidad de cada uno de los aspectos relacionados con la experiencia del consumidor. En breve, los productos dejarán de estar presentes en uno  u otro lado, pues será el proceso el que se convierta en producto.
Semejante idea ha llamado la atención de nuestros dirigentes. De hecho, durante una de las visitas que hizo a Londres no hace mucho, el matrimonio ofreció a la Unidad de Estrategia del Gobierno británico una serie de consejos sobre la reforma de los servicios públicos. Asimismo, ofrece no pocas posibilidades a las compañías de servicios más sagaces y las casas más conocidas, que hacen cola por sumarse a esta corriente.   ¿Necesita un canguro o alguien que saque a pasear a su perro? Pues, sepa, que no va a tardar en verse rodeado de empresas manitas dispuestas a hacerlo todo por usted, desde arreglarle la taza del inodoro hasta desenmarañar las estanterías que ha adquirido enmarañadas en IKEA. Podría pedirles que empiecen, por ejemplo, reparando el estropicio que ha hecho con los azulejos del cuarto de baño.

EL PRINCIPIO  DE PRECAUCIÓN
¿Qué tienen en común la irrupción de la encefalopatía espongifore bovina, el miedo a los pederastas que asalta a las sociedades occidentales de manera regular y la guerra de Iraq? Sólo una cosa: en los tres casos, los gobiernos han desempolvado el <<principio de precaución>> a modo de justificación para actuar en nuestro nombre. Este concepto -la convicción, por expresarlo sin rodeos, de que la sociedad está mucho mejor segura que compungida- es el más influyente de cuantos ha conocido la política social durante la última década, y constituye un testimonio sobrecogedor del poder contagioso de las ideas.

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