Sebastian Junger (Tribu) Sobre vuelta a casa y pertenencia

[...] por qué, para mucha gente, la guerra es mejor que la paz y la adversidad puede convertirse en un gran bendición y los desastres a veces se recuerdan más cariñosamente que las bodas o unas vacaciones en el trópico.

A los humanos no les importa la adversidad; de hecho, crecen en ella; lo que les afecta es no sentirse necesarios. La sociedad moderna ha perfeccionado el arte de hacer que la gente no se sienta necesaria. 

Y ya es hora de que eso se acabe.
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<<Las fuerzas económica y mercantiles de la sociedad moderna han organizado un entorno [...] que maximiza el consumo al precio del bienestar a largo plazo -concluía un estudio de 2012 en el Jornal of Affective Disorders (Revista de trastornarnos afectivos). En efecto, los humanos han arrastrado un cuerpo poseedor de una larga historia homínida hasta un entorno sobrealimentado, malnutrido, sedentario, falto de luz solar, falto de sueño, competitivo, desigual y que aísla socialmente con nefastas consecuencias>>

Los alienantes efectos de la riqueza y la modernidad sobre la experiencia humana empiezan prácticamente al nacer y nunca aflojan. Las madres en las sociedades de cazadores-recolectores llevaban encima a sus hijos hasta un 90 por ciento del tiempo, lo que difícilmente se corresponde con tasas de acarreo entre otro primates. Podemos hacernos una idea de lo importante que es este tipo de contacto para los primates por un, tristemente célebre, experimento llevado a cabo en la década de 1950 por el primatólogo y psicólogo Herry Harlow. Bebés de macao Rhesus fueron separados de sus madres y se les ofrecieron dos clases de sustitutos: una mamá adorable de peluche o una madre poco atractiva, hecha de estropajo de aluminio. Sin embargo, la mamá de estropajo de aluminio tenía un pezón que proporcionaba leche tibia. Los niños tomaban alimento ta rápidamente como podían y luego volvían a agarrarse corriendo a la madre de peluche, que era lo suficientemente suave como para sugerir la ilusión del afecto. Está claro, el tacto y la cercanía son vitales para la salud de los bebés primates -incluidos los humanos-. 

Durante la década de 1970, en Estados Unidos, las madres solo mantenían el contacto directo piel con piel con sus bebés un 16 por ciento del tiempo, que es un nivel que las sociedades tradicionales probablemente considerarían una forma de maltrato infantil. También sería impensable la moderna práctica de dejar que los niños pequeños duerman solos. Según dos estudios estadounidenses sobre familias de clase media durante la década de 1980, el 85 por ciento de los niños pequeños dormían solo en su propia habitación -cifra que subía hasta el 95 por ciento entre familias consideradas <<bien educadas>>-. Las sociedades del norte de Europa, Norteamérica incluida, son las únicas en la historia que permiten que tal cantidad de niños duerman solos. Se considera que el aislamiento hace que muchos niños desarrollen intensos vínculos con animales de peluche para consolarse. Únicamente en las sociedades del norte de Europa los niños atraviesan la bien conocida etapa de vinculación a animales de peluche, en otras partes, los niños logran se sensación de seguridad de los adultos que duermen cerca de ellos.

El propósito de hacer que los niños duerman solos, según los psicólogos occidentales, es lograr que se <<alivien solos>>, pero eso va claramente en dirección opuesta a nuestra evolución. Los humanos son primates -compartimos el 98 por ciento de nuestro ADN con los chimpancés- y los primates casi nunca dejan a los pequeños desatendidos, porque serían extremadamente vulnerables frente a los depredadores. Los pequeños parecen saber esto instintivamente, por lo que dejarles solos en una habitación oscura es terrorífico para ellos. Compárese el método de <<autoalivio>> con el de una comunidad maya tradicional de Guatemala: <<Los bebés y los niños sencillamente se duermen cuando tienen sueño, no llevan ropa específica para dormir ni usan los tradicionales objetos de transición, comparten habitación o duermen junto con los padres o los hermanos, y se alimentan cuando lo solicitan durante la noche>>. Otro estudio señala sobre Bali: <<A los bebés se les estimula para que adquieran pronto la capacidad de dormir en cualquier circunstancia, incluso en situaciones de alta estimulación, actuaciones musicales y otras prácticas ruidosas que reflejan su integración más cómoda en las actividades sociales adultas>>

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