Zygmunt Bauman (El tiempo apremia) Conversaciones con Citlali Rovirosa-Madrazo

Actualmente nos encontramos, en términos generales, en la misma situación: la economía se ha liberado del control político y la política ha perdido gran parte de su poder, aunque la reciente crisis global evidencie que la economía era un coloso con pies de barro, y que su opulento y esplendoroso castillo estaba construido sobre arena. La reducción de las instituciones políticas al papel de comisarías para supervisar y mantener el orden rutinario en los vecindarios locales, a fin de cuentas no ha resultado tan buen sistema, ni siquiera para quienes al promoverlo creían estar favoreciendo a los accionistas y, en definitiva, los beneficios.
Todavía está por ver si el hecho de que los gigantes económicos hayan acudido a la vilependiada "burocracia del Estado", para que los salve, aparecerá en los libros de historia como un acto de contrición del capitalismo global o como otro astuto ardid para acceder a zonas que las anteriores prácticas gestionadas por el propio capital no habían conseguido conquistar ni explotar. Como siempre, ahora se espera que, "la gente corriente" llene las arcas vacías de las empresas multinacionales; como no quisimos rascarnos el bolsillo todo lo que hubiéramos debido cuando nos tentaban y nos seducían para lograrlo, tal ves lo hagamos ahora si el Estado nos obliga a hipotecar nuestro futuro y el de nuestros hijos a niveles que no hubiéramos aceptado por mucho que nos tentara y sedujera la agencia publicitaria más astuta.

Enrique González Duro (Biografía del miedo)

De hecho, los nuevos pobres son producto del mercado de consumo, de su modo de existencia y reproducción. La sociedad de consumo crea sus propios pobres al situar al rico, consumidor ostentoso, no en la posición de explotador enemigo, sino como un ejemplo a seguir, como un pionero en el camino que todos deben recorrer.

Pascal Bruckner (La tiranía de la penitencia) Ensayo sobre el masoquismo occidental


En el pasado, el rebelde era una persona del pueblo que quería fastidiar a los burgueses; ahora, es un burgués que quiere fastidiar al pueblo.



* Bruckner, Pascal (Vivir en zapatillas)

José Antonio Jáuregui (Aprender a pensar con libertad)

Debemos aprender a pensar. Aprender a pensar es contrastar lo que nos dicen, lo que nos <<venden>>, lo que nos repiten machaconamente desde mil sitios con el lenguaje de los hechos. Un hecho vale más que mil imágenes. Hoy más que nunca los asesores de imagen deben maquillar la realidad, deben maquillar a su clientes- grandes santones de la economía política-, para que no veamos sus arrugas. El pensador es un desmaquillador. Ya sabe el pensador que todo maquillaje supone y presupone arrugas. Su deber es quitar el maquillaje y descubrir las arrugas. Ya nos advirtió Ortega y Gasset que el político tiende a oscurecer los asuntos públicos y el pensador tiende a esclarecerlos.

J.Ortega y Gasset (La rebelión de las masas)

Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo - en bien o en mal - por razones especiales, sino que se siente <<como todo el mundo>>, y, sin embargo, no se angustia, se siente a sabor al sentirse idéntico a los demás. Imagínese un hombre humilde que al intentar valorarse por razones especiales - al preguntarse si tiene talento para eso o lo otro, si sobresale en algún orden - advierte que no posee ninguna calidad excelente. Este hombre se sentirá mediocre y vulgar, mal dotado, pero no se sentirá <<masa>>.
Cuando se habla de <<minorías selectas>>, la habitual bellaqueria suele tergiversar el sentido de esta expresión, fingiendo ignorar que el hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores. Y es indudable que la división más radical que cabe hacer en la humanidad está en dos clases de criaturas: las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes, y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfeccionar sobre sí mismos, boyas que van a la deriva.

Michel Foucault (El yo minimalista y otras conversaciones)


¿Cual fue el origen de su decisión de ser filósofo?
En verdad, no creo haber tenido nunca como proyecto ser filósofo. No sabía qué hacer con mi vida. Y creo que eso también era típico de la gente de mi generación. No sabíamos, a la edad de diez u once años, si nos convertiríamos en alemanes o continuaríamos siendo franceses. No sabíamos si moriríamos en el bombardeo, etcétera. Cuando yo tenía dieciséis o diecisiete, sabía una sola cosa: la vida escolar era un ámbito protegido de las amenazas exteriores, de la política. Por eso, siempre me fascinado vivir en ambientes académicos, en un entorno intelectual. El conocimiento es para mí aquello que debe funcionar como protección de la existencia del individuo, y para comprensión del mundo exterior. Creo que ésa es la cuestión. El conocimiento como medio de subsistencia mediante la comprensión.

William Shakespeare (Hamlet)


Claudio. y bien y Hamlet ¿en donde está Polonio?

Hamlet. Ha ido a cenar.
Claudio. ¿A cenar? ¿Adónde?
Hamlet. No adónde coma, sino dónde es comido, entre una numerosa congregación de gusanos. El gusano es el Monarca supremo de todos los comedores. Nosotros angordamos a los demás animales para engordanos, y engordamos para que el gusanillo, que nos come después. El Rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes; pero se sirven a una misma mesa. En esto para todo.
Claudio. ¡Ah!
Hamlet. Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido a un Rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano.
Claudio. ¿Y qué quieres decir con eso?
Hamlet. Nada más que manifestar, cómo un Rey puede pasar progresivamente a las tripas de un mendigo.

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