Juan José Sebreli (El olvido de la razón) Un recorrido crítico por la filosofía contemporánea (y2)

Heidegger, el contemplativo y Hitler, el activo, tenían costumbres similares; a ambos les gustaban los paseos por las altas montañas y los bosques mirando el cielo como románticos Wandervogels. Razones menos poéticas llevaron al nacionalsocialismo a convertir al campesinado alemán, por su ligazón con la naturaleza, en representante del Wolk y exponente puro de la raza no contaminada, resabio, además, de las fuerzas creadoras de la historia alemana. La demagogia antimoderna y antiurbana de los nazis embaucó a los campesinos -el idilio pastoril fue uno de los temas preferidos de la pintura del realismo nacionalsocialista- con la creencia de que el objetivo del régimen era construir un Reich agrario. Tal vez Heidegger tuvo la misma fe que ellos en esa falsa consigna y se retiró a la provincia como forma de oposición al modernismo tecnológico y a la <<urbanización de la vida>> que predominaba en las altas esferas del grupo gobernante.


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